Lake drought
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El Destino de las Aguas Subterráneas

Globalmente, los humanos sacan casi una tercera parte del agua potable de fuentes subterráneas, suministrando 36% para usos domésticos, 42% del agua para la agricultura, y 27% para usos industriales. Sin embargo, nuestra demanda de agua está comenzando a alterar este recurso crítico de una manera profunda. Esto es lo que los científicos han encontrado sobre el cambio climático y las aguas subterráneas:

  • Algunas de nuestras áreas de almacenamiento más importantes de aguas subterráneas, llamadas acuíferos, no han recibido depósitos sustanciales de agua durante miles de años. Esto es mayormente debido a que la tasa de nueva acumulación de agua en el suelo sólo representa una pequeña fracción del total de almacenamiento de agua del suelo de la Tierra. Sin embargo, estamos extrayendo esta “agua fósil” de la Tierra mucho más rápido de lo que la naturaleza puede restaurarlo, esencialmente haciendo de estos acuíferos recursos no renovables.
  • A pesar de que la velocidad de la restauración de las aguas subterráneas se ve complicada por muchos factores, como la cobertura del suelo y la geología local, su tasa de “recarga” generalmente varía con la distribución mundial de las precipitaciones – un componente principal del clima de cualquier localización.
  • La investigación actual apunta a que en un mundo más cálido tendremos menor acumulación de nieve, derretimiento más temprano de la nieve, más eventos de lluvia en el invierno y más lluvia cayendo sobre nieve en el suelo. La investigación preliminar sobre el agua subterránea muestra que los patrones cambiantes de derretimiento de nieve reducen la variación estacional y la cantidad de depósitos de agua subterránea.
  • Las sequías causan que los sistemas de irrigación cambien de aguas superficiales renovables a aguas fósiles no renovables. La sequía del Valle Central del 2006-2009 en California forzó a los agricultores a bombear suficiente agua subterránea para llenar al Lago Mead, el embalse superficial más grande de los Estados Unidos.

 

Fuente:

  • Taylor, Richard G. et al. 2012.  “Ground water and climate change.”  Nature Climate Change, doi:10.1038/nclimate1744
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